Consejos para una correcta limpieza y mantenimiento de tus persianas

Seamos sinceros. Si nombráramos una tarea de casa que pudiéramos ahorrarnos sí o sí, probablemente, la limpieza de persianas sería una de las firmes candidatas. El tiempo y esfuerzo que deben dedicarse es elevado, pero bueno, ya puestos, hagámoslo bien llegado el momento…

Hay que tener en cuenta que las persianas sufren muchas inclemencias: rayos de sol, viento, lluvia… Y aunque nos dé pereza, debemos darle cierta prioridad a su limpieza. Es recomendable que esta se realice una vez al mes y deberíamos incluirla con cierta normalidad en la limpieza general de nuestro hogar.

Primer aspecto que debemos tener en cuenta: ¿de qué material está hecha mi persiana? Según cual sea, necesitaremos un tipo de productos u otros para limpiarla. Si queremos realizar una limpieza más “superficial”, si que hay dos elementos que pueden funcionar para cualquier tipo de material:

  • Agua limpia y jabón neutro.
  • En caso de disponer de uno, limpiador a vapor (tipo Vaporeta).

Debemos tener en cuenta que podremos hacer uso de estos dos remedios si la suciedad de la persiana no precisa de algún otro tipo de producto concreto para su total eliminación.

Cuando tengamos que hacer uso de otros productos para realizar una limpieza en profundidad, es muy importante tener en cuenta que dichos productos no sean abrasivos para mantener nuestra persiana sin dañarla. Uno de los productos que se están usando cada vez más, son las arcillas de tipo ecológico. Limpian y abrillantan y respetan el material de la persiana.

 

LIMPIEZA EXTERIOR DE LA PERSIANA

Si podemos acceder al exterior de la persiana, la limpieza se torna más sencilla. Bajaremos la persiana parcialmente para que las lamas queden abiertas y podamos acceder a las pequeñas ranuras, que suele ser donde más suciedad se acumula.

Pasaremos un cepillo de cerdas suaves y frotaremos de arriba abajo, para que vaya saliendo el polvo y la suciedad. Una vez cepillada, la aspiraremos (por dentro y por fuera) para eliminar el molesto polvo. Una vez hecho esto, lo que comentábamos al principio, pasaremos una bayeta con agua y jabón neutro. Cuando quede bien limpia, procederemos a secarla bien con un trapo, preferiblemente de algodón.

Pero claro, ¿qué pasa si no tenemos acceso a la parte exterior de la persiana? Pues tocará realizar el mismo proceso, pero por el “camino más largo”, es decir, abrir el cajón donde se enrolla la persiana e ir limpiando poco a poco. Lo haremos por la parte visible de la persiana enrollada e iremos desenrollándola poco a poco hasta que ya no veamos la parte que acabamos de limpiar. Tendremos que repetir el proceso hasta haberla limpiado del todo.

 

TRUCOS DE LIMPIEZA

Os dejamos algún “truquillo” más para que vuestras persianas queden como los chorros del oro.

  • ¿Tus persianas son de madera? Una vez le hayas quitado el polvo, si quieres que tenga un aspecto lustroso y brillante, utiliza un trapo poco húmedo y añádele producto especial para el parquet.
  • Si cuentas con persianas desmontables y dispones de bañera, llévalas allí. Será mucho más fácil limpiarlas.
  • El limpiacristales también es un buen remedio para limpiar persianas. Humedece un trapo y añádele limpiacristales. Procede a su limpieza pasando el trapo horizontalmente.

 

¡Esperemos que el esfuerzo haya valido la pena si queremos disponer de unas persianas brillantes y como nuevas!

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